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Con un teléfono célular estamos localizables para recibir una llamada. Pero no sólo eso: algunas empresas ofrecen servicios de localización vía celular, todo un sueño para amantes celosos o propietarios de mascotas.

Hace mucho tiempo que los que sufren de celos soñaban con esta herramienta. Con sólo un ordenador personal y una conexión a Internet, diversas empresas ofrecen servicios para averiguar por el celular las aventuras de su amante.

"Pruebe la fidelidad de su marido", podría ser el slogan de una página que ofrece el servicio al módico precio de 99 céntimos por localización. En Internet existen muchas ofertas de este tipo de prestaciones. Incluso la empresa telefónica O2, con 10,1 millones de usuarios, ofrece a los clientes esta opción para buscar teléfonos desparecidos.

En la mayoría de los casos, los usuarios utilizan estos servicios para controlar a sus propios hijos. Pero es necesario que la empresa reciba el permiso a través del teléfono para poder localizar a alguien. En Alemania sólo es legal si el "espiado" da su autorización.

Una vez dado de alta en el servicio, tan solo hace falta visitar la página web para localizar a la persona en cuestión. En las grandes ciudades se consigue con gran exactitud, mientras que en el área rural, la búsqueda es poco menos que inútil.

La fácil técnica de localización esta basada en GSM (Global System for Mobile Communication). La zona de cobertura en la cual está conectado el móvil envía los datos y las empresas de localización los convierten en puntos concretos en el mapa como calles, carreteras…

¿Protección legal?

Los comienzos de estos servicios fueron difíciles. Primero fue necesario probar los requisitos jurídicos. Tanto niños como adultos tienen derecho a una esfera privada. Y hasta que no den su consentimiento, imposible localizarlos legalmente.

¿Pero quién garantiza que un móvil dado de alta para localizar a un niño se utilice para ese cometido? Tal como dice el dicho, quien hace la ley hace la trampa: las empresas no tienen la obligación de comprobar las intenciones del que contrata el servicio.

Hay también otras posibilidades de evitar el "visto bueno". Si la celosa esposa recibe el SMS en un momento de descuido del marido, puede dar su consentimiento sin que el cónyuge se entere. Pero por respetar la vida privada de sus clientes, las empresas más legales envían repetidamente un SMS como recordatorio. Algunas incluso piden permiso a la "víctima" cada vez que quieran localizarlo.

No sólo para maridos o esposas infieles están destinados estos servicios. Muy útiles son también para los dueños de perros y gatos. Por 260 euros, es posible comprar un pequeño collar y localizar a la mascota, utilidad mucho más práctica ya que no es necesario el consentimiento del animal.

Con su reducido tamaño, estos dispositivos aumentan sus posibilidades de uso. ¿Quién notaría una pequeña pulserita en una mochila, o un panel del tamaño de una caja de cerillos sin antena ni pantalla? Esos dispositivos ya están escondidos en géneros de gran valor para evitar el robo. Y nadie puede evitar que se camuflen entre la ropa, la maleta o incluso en el bolso de la persona a la que se quiera localizar. Toda una herramienta para el control del "Gran Hermano" correspondiente: se trate de niño, varón, mujer, o animal de compañía.

Deutsche Welle

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