Gran Hermano 8 - Presentación de Miriam
Gran Hermano 8 - Presentación de Miguel Ángel "Pulpillo"
de Rafael Sánchez Ferlosio
(Imagen invertida.) Me escandalizo cada vez que oigo hablar de respeto a la intimidad y de derecho a la vida privada. ¡Encima! Por lo visto, se ve como un pecado de la vida pública la indiscreción que fisga y saca a la calle hasta los últimos reductos de lo particular. El privatismo dominante ha lesionado la mirada misma, que ya sólo es capaz de adoptar el punto de vista del particular, compadeciéndose de la gran diva acechada y perseguida por el tenaz teleobjetivo de la prensa del corazón hasta en sus más recoletas cotidianidades. Pero, vistas las cosas socialmente, ¿quién es realmente el invadido y quién es el invasor? Basta pasar por un kiosco de periódicos para advertir el impudor y la osadía con que la vida privada ha tomado por asalto los medios de comunicación e invadido y ocupado con sus obscenas huestes el interés del público. Y para mayor escarnio, todos comprenden que la ley persiga la divulgación de intimidades contra la voluntad de los particulares afectados, pero levantarían el grito al cielo si se atreviese a restringir la divulgación de asuntos semejantes, no por respeto a la privacidad individual, sino por el decoro de la vida pública y en beneficio de sus intereses. La lente de una mentalidad privatizada ha invertido la imagen misma del fenómeno, pues la verdad social es que la vida pública es el agredido, y la vida privada, el agresor.
¿Has pensado de cuántos entretenimientos estupendos nos distrae lo que no es más que memez?
Quien llena su ocio con las vidas del 'famoseo' acaba siendo el más tonto eslabón de la cadena, no sólo porque gasta dinero en consumirla y da de comer a la industria de la farsa, sino porque pierde un tiempo precioso y la oportunidad de disfrutar lo valioso que va dejando la gente creadora, y lo que es más penoso, no desarrolla su propia creatividad.
Genista
changus













Si, si, nos entretienen con tonterias, y no tomam por verdaderos imbeciles, aunque, visto lo visto, creo que tiene razon, por muy "homo sapiens" que seamos. Una lastima