Si tenía que elegir en los 70 entre Paul Newman y Robert Redford, por el envase y el contenido, el gran golpe me lo daba Newman, me parecía el más guapo, el más inteligente, el más encantador de serpientes. En 'Memorias de África', la personalidad de Denys Finch Hatton -el personaje de Robert Redford- me conmovió, el guión le reserva parlamentos libertarios inolvidables: la propiedad de las personas, la identidad y libertad de los pueblos, la monarquía, el reparto colonial; pero la imagen que se queda con mis laureles por sus gestos de 'bon vivant', su mirada pícara y su voz, es Klaus Maria Brandauer, digamos con elegancia, el 'impresentable' de la película...
Cuando le vi en 'Todos los hombres del presidente' y en 'Los tres días del cóndor', el valor y la valentía de abordar temas tan trascendentes, y el hacerlo en el cine del país del norte, y por aquellos años de CIA hasta en la sopa, me dejaron en segundo plano su esbeltez, su sonrisa, sus ojos y su pelo, siempre creí que sus personajes los podrían haber hecho otros igual o mejor, por entonces pensaba que Dustin Hoffman y Jason Robards eran mejores actores que él, y por mucho. En 'El gran Gatsby' preferí la novela Scott Fitzgerald de mi biblioteca, y a Mia Farrow, en ese orden.
De esto se puede deducir que no es su aspecto lo que me seduce, sino más bien todo lo contrario, es como si por su imagen me hubiera negado durante años a tomarle en serio. Tanto es así, que dejé de ver muchas de sus películas por no ir detrás de una cara bonita.
Tampoco es su calidad de actor, ni su mirada de director: lo que hoy me atrae es otra cosa... es su inteligencia, su sensibilidad, es la percepción que tengo de estar ante un talento integral, un trabajador de la cultura como aquellos eruditos del renacimiento capaces de pintar, escribir, actuar, proyectar, hacer filosofía y proyectos con alas sin sacar los pies del suelo, con visión de futuro arraigada en lo mejor del pasado, capaz de hacer política desde fuera de la política profesional... es su cultura, su visión del mundo la que le agradezco, y por no faltarle ni un garbanzo para el bingo, hasta baila que es un encanto... lo hace comiendo helado en 'Legal Eagles', y qué decir del 'abrasador' que se gasta con Kristin Scott Thomas en 'El hombre que susurraba a los caballos'... escena, por cierto, de las más eróticas que he visto en el cine, y sin sacarse siquiera las camisas.
Quién podría ignorar el mérito de convertir la nada de unas inhóspitas tierras de Utah, compradas con las ganancias de taquilla de 'Butch Cassidy and the Sundance Kid' en un sitio en el que artesanos locales y llegados de fuera hacen y enseñan a producir artesanías con técnicas ancestrales caídas en el olvido. Tras remontar el status de un pueblo con hostelería y puestos de empleo ha desarrollado toda la periferia llevando pobladores, emprendedores, trabajo y los ojos del mundo sobre el lugar, lo ha convertido, gracias a la calidad del proyecto, en la meca del cine de vanguardia con visión local y global. Así parió este genio el Festival de Sundance.
Vamos, esta Genista, se saca el sombrero... la historia del cine no ha dado otro hombre igual, que yo sepa.
¡Qué prejuicio, el mío! O tal vez fue necesario verle como hombre emprendedor y creativo, en constante evolución: hay tantos que se hunden convertidos en desastres... hay estrellas brillantes que se ocultan para siempre en sus mansiones, ocultando su degradación y sus miserias, en sus acres privados, en sus islas... y él todo lo contrario... cada vez más grande, cada vez más público, cada vez más expuesto... incluso asumiendo el riesgo de producir económicamente todo aquello nuevo y desconocido en lo que cree, y aquello que hable al mundo sobre lo que le preocupa.
Tal vez a partir de 'Gente corriente' se me despertó un interés por él mismo, más allá de su innegable atractivo, interés que fue creciendo hasta hoy. Busqué las películas que no había visto, repetí con otras, las recorrí cronológicamente, las disfruté, indagué sobre su vida y sus proyectos, y tal vez al verle tan interesado simpre por grandes verdades, y sobre todo, por la forma de difundirlas con un lenguaje de masas y para las masas, por no conformarse con crear y actuar para grupos minoritarios, es que se ha convertido para mí en un grande, siempre reforzado por equipos y personas de su talla, como Sydney Pollack, por ejemplo. No negaré que me dolió su personaje en la 'Havana' de Jack Weil, su distancia aún en el afecto... acepta un personaje que se queda en Miami con los ojos puestos en el horizonte...
Hace unos años, tuve la ocasión de escuchar en radio a un parlanchín asesor de imagen que empezó cortando el pelo de las señoras de barrio para acabar dando 'cátedra' sobre estilo, buenas maneras, imagen pública... Con tal presunción lo hace que si él mismo se mirara en sus espejos con ojos lúcidos, si los tuviera, volvería a las tijeras o a su viejo aspecto cuando no era nada más que peluquero... Por sobre el sinsentido que supone que alguien que no se ve a sí mismo pueda asesorar a los demás, y lo que es aún más sorprendente, que cobre por sus consejos, este hombre enseña a futbolistas a vestir, a hablar en público, a peinarse... y tiene además espacios en radio. Pues un día de agosto de hace unos años, era el cumpleaños de Robert Redford, y lo puso a caldo diciendo que de tan estirada que tenía la cara le había quedado la sonrisa fija y mil elogios más por el estilo, es claro había que disparar al rojo y rebelde actor rico. Un artista antisistema se soporta si es un fracasado, si es un borde, pero si alguien absolutamente inmerso en el sistema tiene éxito, y aún así lo critica y con razón, molesta... Entonces comprendí, es que Josep Pons no ve. Esa es la razón de sus notables desaciertos estéticos. Tal vez igual me pasaba antes a mí, los prejuicios no me dejaban ver.
¿Conoces en el cine de estos tiempos un 'setentón', que aún en la cresta de la ola, luzca sin problemas tantas tantas arrugas como Redford?
Te dije un día que te mostraría las fotos de mi pasillo y que te contaría por qué están allí, Redford está en él con todas sus arrugas, por todo lo dicho... y porque estoy hecha una vieja verde, por sobre mi rojo natural.
Genista
* 'Memorias de África' / 'Out of Africa'
* 'Todos los hombres del presidente' / 'All the President's Men'
* 'Los tres días del cóndor' / 'Three Days of the Condor'
* 'El gran Gatsby' / 'The Great Gatsby'
* ' Gente corriente' / 'Ordinary People'

18 de agosto 2007: Robert Redford cumple 70 convertido en "zar" del cine independiente













Ah! Ya había visto esto. Tu fondo como de esterilla y la foto del Robert.
Además de lo que dices ¿Te has fijado en que aún conserva el color de su pelo? Igualito que siempre.
Pero nos hemos olvidado de mencionar ese certamen cinematográfico alternativo que organiza en su tierra.
Es un señor muy completo.
Saludos.