'La mayor parte del trabajo que tiene que realizar casi todo el mundo, no es interesante en sí mismo, pero aún en ese caso son muchas sus ventajas. La primera es que llena muchas horas del día sin que tengamos que preocuparnos de lo que debemos de hacer. La mayor parte de la gente, cuando tiene que elegir el empleo de su tiempo, duda en decidirse por algo lo bastante agradable para que valga la pena. Y cuando se deciden, les inquieta el pensar que podían haber elegido algo más agradable. El empleo inteligente del tiempo es una de las conquistas más recientes de la civilización, y actualmente pocos han llegado a ocupar este nivel. Además, el hecho de la elección es en sí mismo fastidioso. Excepto para algunas personas de iniciativa excepcional, es positivamente agradable que se nos diga lo que hemos de hacer a cada hora del día, siempre que lo ordenado no sea molesto. Muchos ricos ociosos padecen un aburrimiento indecible como premio a su liberación del trabajo. A veces pueden consolarse con la caza mayor en África o volando alrededor del mundo; pero el número de estas sensaciones es limitado, especialmente cuando ya no se es joven. Por lo tanto los ricos más inteligentes trabajan casi tanto como si fueran pobres, y las mujeres ricas, por su parte, se ocupan de innumerables fruslerías de cuya importancia trascendental están firmemente convencidas.'
Bertrand Russell en 'La conquista de la felicidad' - 1930

Prepararse para trabajar y prepararse para no trabajar. Hay razones para tomar el cambio en serio. El artículo se centra en las dificultades propias del proceso de jubilación menos comentadas habitualmente. Habla de un jubilado hombre, casado y, por omisión puede pensarse en un trabajador que no verá mermados sus ingresos de forma sustancial. Las personas solas o aquellas que al retirarse verán resentida su economía merecen otras reflexiones.
En cuanto al fragmento que he seleccionado de Bertrand Russell, sé que podrá parecer desfasado en una primera lectura, pero creo que conviene pensarlo sin autoindulgencia.
Genista

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La jubilación es cosa de dos
por Rosa Salvador

¿Quién no ha deseado no tener que levantarse para ir a trabajar? La llegada del retiro, sin embargo, sobre todo si es forzado y anticipado, puede ser una experiencia muy amarga

27-05-2008

La jubilación puede ser un merecido descanso, o una merecida frustración -explica Ricardo Moragas-, director del Grupo de Investigación del Envejecimiento del Parc Científic de Barcelona. Mucha gente, simplemente, no sabe vivir sin trabajar".

La necesidad de dejar de trabajar a los 65 años está asumida por la mayoría de la población. Pero hacerlo apenas superados los 50, empujados a menudo por una empresa que desea ajustar su plantilla de forma no traumática, a veces asusta al trabajador y a su familia. De hecho, según un estudio de la aseguradora Axa, el 47% de los trabajadores en activo desearía continuar ejerciendo una actividad laboral remunerada tras jubilarse... una preferencia que sólo han conseguido realizar el 7% de los jubilados.

"La decisión de prejubilarse no se toma en mi despacho -reconoce el responsable de personal de una empresa que recurre habitualmente a esta fórmula- sino en el comedor de casa, donde tiene mucho peso la opinión del cónyuge, y a veces también la de los hijos. A veces incluso, los trabajadores vienen a negociar las condiciones de su salida de la empresa con su pareja."

La jubilación es, ciertamente, un acontecimiento que cambia completamente las relaciones de pareja: si antes el trabajo ocupaba el grueso de la jornada de uno de sus miembros, a partir del día D toda su vida pasa a estar en el ámbito doméstico. "La calidad de la jubilación de un hombre depende fundamentalmente de su esposa. Para toda una generación de gente mayor la casa ha sido el reino de la mujer, incluso cuando ella trabajaba fuera de casa, porque asumía la mayor parte de las responsabilidades domésticas. Cuando el varón se jubila ha de entrar en casa. Eso genera muchas tensiones y ha de renegociarse todo", señala Moragas. El miedo a meterse en casa, donde su mujer y sus hijos quizás no tengan ganas de recibirle, es precisamente uno de los grandes frenos ante la prejubilación. Moragas explica que "los profesionales hablamos ya del Síndrome del Jubilado: la patología que afecta a las personas que viven de forma pasiva ese súbito exceso de tiempo que conlleva la jubilación y que se sienten inútiles en casa".

Según el estudio de Axa, la mayor parte de los jubilados mantienen la misma calidad de vida que tenían durante su etapa activa (46%) y un 37% incluso la mejora. El descanso, la tranquilidad, la mayor disponibilidad de tiempo, y la posibilidad de empezar una nueva vida son los aspectos valorados más positivamente por los jubilados. Sin embargo, un 17% asegura que su vida ha empeorado y en algunos casos el aburrimiento y la sensación de inutilidad aboca a una auténtica depresión: entre el 9% y el 15% de los mayores, según los estudios, tiene síntomas depresivos aunque a veces la enfermedad no se diagnostica.

Para Moragas "la jubilación es un cambio tan drástico que habría que prepararse. La ley de Dependencia lo prevé, pero no se ha hecho nada". Algunas empresas, sin embargo, han sido pioneras en el establecimiento de programas de apoyo a la jubilación de sus trabajadores, una iniciativa que es común en Europa. Es el caso de Unión Fenosa: reúne a los jubilados y sus cónyuges en un curso de una semana, en el que orienta a la persona sobre las actividades que pueden gustarle, que llenen su tiempo y le aporten satisfacción, desde la cocina a la jardinería, y a replantear las que pueden compartir con su pareja. "Se ha de hacer un traje a medida -explica Moragas. Cada persona y cada profesión es diferente: los maestros suelen preferir opciones alternativas a lo básico de su profesión, el contacto con los niños, mientras que los pescadores, por ejemplo siguen pescando pero en lugar de embarcarse lo hacen desde la malecón".

En las negociaciones de prejubilación que los trabajadores mantienen con la empresa, el factor económico es tan importante como los factores personales. "La gente te dice claramente que qué hará todo el día en casa encerrado con ´la parienta´, o que no quiere jubilarse porque le va a tocar hacer de canguro de los nietos", reconoce un directivo de recursos humanos. "En muchos casos en que la jubilación no ha sido preparada ni deseada, cuando la mujer tiene cierta independencia económica, la jubilación desemboca incluso en la separación", concluye Moragas.

La Vanguardia

COMPLEMENTOS

Pensión de Jubilación
http://www.seg-social.es/Internet_1/TramitesyGestiones/PensiondeJubilacion/index.htm

Los sindicatos plantean un pulso a Sarkozy por la reforma de las pensiones
Cientos de miles de personas se manifiestan en Francia contra los planes del Gobierno
http://www.comfia.info/noticias/42014.html

Sarkozy: se mantendrán las 35 horas semanales, pero se permitirá trabajar más
http://www.comfia.info/noticias/42106.html

El ocio como moneda de cambio
http://www.comfia.info/noticias/42031.html