Tropiezas con alguien en la acera, pides perdón y no te constesta; al pronto lo atribuyes a mala educación, pero enseguida adviertes que no ha notado siquiera tu contacto; no es mala educación, es algo previo y más irremediable: falta de sensibilidad que se necesitaría para poder tener buena o mala educación.
Rafael Sánchez Ferlosio
En Vendrán más años malos y nos harán más ciegos

Hay gestos insólitos: me acaba de llegar un mensaje en el que me piden que por favor desvincule la foto de Eduardo Galeano del servidor que la soporta porque genera tráfico indeseado lo que se permiten llamar 'mala praxis' (a más tráfico= más $$$ que se paga al proveedor del 'hosting'). Sin afán de polemizar, porque 'praxis' hay muchas, pero de las buenas que intento practicar y estimular hay más de una, me quedo boquiabierta durante un instante, subo la foto de Galeano a mi servidor, pido disculpas y ¡hala!... es largo de explicar para que se entienda y aún cuando se entendiera, hay ideologías, lo que es como decir que hay praxis de todos los colores...
... Como si no pudiéramos ser todos generosos 'sosteniendo' a Galeano y sus ideas... Bueno, en realidad muchos lo intentamos... y no todos quieren o pueden.
¿Cuánto nos puede costar en la moneda que sea que a Eduardo Galeano lo disfrute y 'lo piense' mucha gente? Mi 'coste de oportunidad' no lo tengo calculado, ni me interesa.
La praxis en la que pienso podría resumirse así: que unos pongan el texto, otros la foto, que el fotógrafo no reclame sus derechos, que el editor de Galeano haga lo propio con la exclusividad del texto, que su representante literario no se ponga escrupuloso y deje hacer, que esta genista enlace, copie y pegue, que le cree un contexto, que le busque un track en un p2p, que el proveedor de internet no le bloquee el acceso a las redes de intercambio, que luego pueda subir el audio a la red sin coste, que lo incluya en un blog que espera que las ideas que le importan estén al alcance de la mano de muchos y bien posicionadas, y que los enredados en la práctica no rompan las redes con criterios caprichosos y erróneos según se mire.
¿Por qué erróneos? Porque si se buscan imágenes de Eduardo Galeano en google, cosa que mucha gente hace, y no siempre para quedarse con la foto sino para entrar en el medio que las expone desde la imagen, así como llegan a Tierra de Genistas, llegan también a todos aquéllos que la enlazan -el link de la imagen acumula la historia de los enlaces-, lo que hace que una imagen hiperenlazada y multienlazada mejore el posicionamiento de aquéllos que la han colgado y enlazado, y permite el acceso más rápido a sus sitios. Una bella imagen, cuanto más hiperenlazada por bella, más arriba aparece y con ella suben las posibilidades de acceso al sitio, siempre proporcionalmente con la importancia que el sitio tenga en la red según la satisfacción que brinda en las búsquedas de los internautas. En cuestiones de posicionamiento, el 'dime con quién andas y te diré quién eres' es la regla. En internet, si se desdeña el valor de la *compañía gratuita* y bien posicionada no se desdeña poca cosa.
Recuerdo siempre en estos casos el ejemplo de que si googleamos: *Com t'ho podria dir lluís llach*, o *"amor particular" lluís llach*, o *tendresa lluís llach*, todos los espacios gratuitos estamos posicionados por encima de los comerciales, y hasta de la mismísima página oficial del querido Lluís Llach.
Y para acabar, en cuanto a las praxis posibles, si a la hora de postear pensara en 'dinero' este blog no existiría, igual que tantos otros.
En mejor resumen, lo dice Ferlosio.

Genista

http://www.subirimagen.es/08/0119/32199/manos-unidas.jpg

Fellini Otto e mezzo (8 1/2)- de Nino Rota

Soliloquio de un perplejo
por Hans Magnus Enzensberger

[Nota de T. de G.: toma en cuenta que la falta de punto y aparte es intención del autor y no un error al copiar y pegar]

Nosotros somos nosotros, y los otros son los otros. ¡Que quede muy claro! Los otros siempre están ahí y siempre nos atacan los nervios. ¡Nunca lo dejan a uno en paz! Si sólo fuesen de otra manera, todavía. Pero no, se creen que son algo mejor. Los otros son arrogantes, sabelotodos, no nos pueden aguantar. Difícil decir lo que piensan en realidad. A veces tenemos la impresión de que están chiflados. Una cosa es segura: algo quieren de nosotros, no nos dejan en paz. Es una provocación la forma que tienen de examinarnos, como si nos hubiéramos escapado de un zoológico, o como si fuésemos alienígenas. Lo mínimo que puede decirse es que nos sentimos amenazados por ellos. Si no nos defendemos nos quitarán todo cuanto poseemos. Si fuera por ellos, nos matarían. Por otro lado, no podemos imaginarnos un mundo sin los otros. Algunos sostienen incluso que los necesitamos. Toda nuestra energía la invertimos en los otros; todo el día, y hasta de noche, pensamos en ellos. Aunque no los podemos soportar, dependemos de ellos. Como es natural, nos alegraríamos de que se fueran a cualquier sitio donde no tuviésemos que verlos nunca más. Pero ¿y luego? O bien tendríamos otros colgados del cuello, y todo comenzaría de nuevo y tendríamos que estudiar a los nuevos otros para defendernos de ellos; o bien mucho peor, empezaríamos a pelearnos entre nosotros y entonces, naturalmente, algunos de nosotros serían los otros, y sanseacabó con nuestro nosotros. A veces me pregunto si en realidad nosotros somos nosotros. Puesto que nosotros, como es natural, somos al mismo tiempo los otros de los otros. También ellos necesitan alguien a quien no poder aguantar, y ese alguien somos con toda certeza nosotros. No sólo nosotros dependemos de ellos, igual dependen ellos de nosotros, y desde luego que se alegrarían de que nos fuéramos a cualquier sitio donde no tuviesen que vernos nunca más. Pero es probable que después nos echasen de menos. Apenas se hubieran librado de nosotros, se encarnizarían entre ellos, igual que nosotros si los otros desaparecieran. Todo esto, como es natural, no puedo decirlo en voz alta entre nosotros, es tan sólo una reserva mental mía que mejor es que me la guarde. Porque si no todos dirían: ¡Ahora lo sabemos con certeza, querido!, ¡en el fondo no has sido nunca uno de nosotros, nos has engañado! ¡Eres uno de los otros! Y entonces se me quitarían las ganas de reír, me retorcerían el pescuezo, eso es seguro. No debería pensar tanto en el asunto, no es sano. Quizás tuviesen los míos incluso razón. A veces yo mismo no sé si soy uno de los nuestros o uno de los otros. Eso es lo malo. Mientras más lo cavilo más difícil me resulta distinguir entre nosotros y los otros. Si se los mira con atención, cada uno de los nuestros es condenadamente parecido a uno de los otros: y viceversa. A veces yo mismo no sé si soy uno de los nuestros o soy un otro. Lo preferible sería ser yo mismo, pero naturalmente eso es imposible.

Traducción de Ricardo Bada

Gracias a LETRAS LIBRES
http://www.letraslibres.com/index.php?art=7806

Ampliando

Hans Magnus Enzensberger
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1685

Nino Rota
http://www.epdlp.com/compbso.php?id=675

Rafael Sánchez Ferlosio
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2265

Otto e mezzo (8 1/2)
http://es.wikipedia.org/wiki/8_%C2%BD

Federico Fellini
http://www.imdb.com/name/nm0000019/